Síntomas comunes de las enfermedades testiculares
Ya conoces cuáles enfermedades de los testículos se desarrollan con mayor frecuencia. Algunas de ellas, como habrás visto, requieren que se acuda a un especialista en urología en el corto plazo. Por eso, para que puedas identificarlas a tiempo, profundicemos en algunos de los síntomas más comunes de las enfermedades testiculares.
Dolor o molestia en los testículos
El dolor testicular puede ir desde una leve molestia a punzadas intensas y repentinas. En algunos casos, se extiende hasta la parte inferior del abdomen o viceversa, en el caso de las hernias inguinales.
Estas últimas, si bien no son una enfermedad de los testículos, producen en ellos, ocasionalmente, una presión constante y pueden generar hidrocele. Los cálculos en los riñones también pueden generar molestias en los testículos.
Cuando es de leve a moderado, el dolor testicular suele estar causado por quistes en el epidídimo (espermatocele). Cuando el dolor es brusco y está acompañado por otros síntomas (como hinchazón) puede deberse a traumatismos y torsiones de testículos.
Por su parte, las infecciones testiculares (orquitis, epididimitis) producen molestias intensas que aumentan de manera progresiva. En casos de hinchazón, como el varicocele y el hidrocele, el dolor testicular tiende a ser moderado, aunque puede volverse más intenso. Sin embargo, cuando un hidrocele ocurre de repente, tiende a ser bastante doloroso, a causa de la presión que ejerce contra el escroto.
El dolor ocasionado por afecciones de los testículos es diferente del que se origina por enfermedades de la próstata. Este último, por ejemplo, causa que primero duele un testículo y después el otro, o está acompañado por ardor en la uretra y una mayor frecuencia de micción. Además, el testículo no está sensibilizado y mantiene sus proporciones normales.
Sea leve o intenso, crónico u ocasional, ante casos de dolor testicular es importante consultar con un especialista en el tema. De esta manera, podrás descartar afecciones graves de salud y prevenir daños permanentes para el testículo y sus funciones. Por no hablar de que obtener un tratamiento adecuado es crucial para mejorar tu calidad de vida.
Inflamación o hinchazón
La hinchazón testicular se produce cuando un testículo aumenta de tamaño de manera anormal. En la mayoría de los casos, se relaciona con las siguientes afecciones de los testículos:
- Epididimitis
- Orquitis
- Varicocele
- Hidrocele
- Cáncer testicular
- Torsión testicular
En estas enfermedades, la hinchazón e inflamación pueden presentarse como un síntoma (por ejemplo, en la torsión testicular) o, por el contrario, ser la enfermedad en sí (como en los casos de orquitis y epididimitis).
Lo común es que afecte solo a un testículo. Puede ser tanto leve y detectarse solo mediante la palpación, como evidente, cuando el testículo enrojece o se deforma por el líquido acumulado.
Algunos trastornos ajenos a los testículos que pueden causar hinchazón o inflamación son las hernias inguinales y las infecciones urinarias. Por otra parte, más allá de las enfermedades que vimos más arriba, la hinchazón testicular puede deberse a la acumulación de sangre en el escroto (hematocele) o a la retención de líquidos en general (edema).
Concurrir al médico ante un caso de inflamación o hinchazón puede ayudar a diagnosticar una enfermedad testicular a tiempo condiciones como el cáncer y la torsión testicular. Además, previene complicaciones derivadas de cuadros inflamatorios (como la orquitis y la epididimitis). Esto es crucial para evitar que el testículo afectado sufra daños permanentes. También, contribuye a la detección de condiciones de salud general, como las infecciones sistémicas o los edemas.
Cambios en el tamaño o la textura
Prestar atención a los cambios de forma y textura en los testículos es una forma de detectar a tiempo el desarrollo de condiciones médicas más o menos graves. Estas pueden ser propias del sistema genito-urinario, o de la salud general, como ocurre con los problemas hormonales. En todo caso, es importante que, ante síntomas de este tipo, se acuda a un profesional lo antes posible.
¿Por qué? Porque, por ejemplo, el aumento del tamaño del testículo es indicio tanto de hidrocele, como de cáncer o de atrofia testicular (es decir, de fallas en su funcionamiento). Del mismo modo, un testículo más duro de lo normal puede indicar o un proceso inflamatorio o cáncer testicular.
Aun así, para la mayoría de las enfermedades de los testículos se observan algunos de los siguientes cambios de tamaño y textura:
- Aumento del tamaño del testículo. Suele ser síntoma de atrofia testicular, de hidrocele (sobre todo cuando es progresivo) o de cáncer testicular.
- Abultamientos por encima del testículo. Si son de crecimiento lento, pueden indicar quistes benignos. De todas formas, como ni ellos ni el cáncer producen dolor en sus primeras etapas, es necesario hacerse estudios.
- Bultos y protusiones. Generan una textura irregular. Cuando forman nódulos firmes, pueden ser tanto benignos como cancerígenos, por lo que hace falta analizarlos para descartar el cáncer testicular. Si su textura es como la de un globo, pueden ser hidrocele.
- Inflamación dolorosa, de textura irregular. Por lo general, se observa en casos de orquitis y epididimitis. Es un efecto de la inflamación e infección.
- Testículo rígido. El endurecimiento testicular se asocia con el desarrollo de cáncer o de orquitis.
- Testículo esponjoso. Una textura más blanda de lo normal puede ser un signo de varicocele, ya que está causada por la dilatación de las venas.
Sensación de pesadez en el escroto
Sentir los testículos más pesados de lo normal y un poco de tensión en el escroto forma parte de la sintomatología de diversas afecciones testiculares. Entre ellas:
- Hidrocele
- Varicocele
- Orquitis
- Epididimitis
- Torsión testicular
- Cáncer testiculares.
Además, en ciertos casos, también está entre los efectos de las hernias inguinales. Por otra parte, esta sensación tiende a empeorar cuando se manipulan los testículos, cuando se hace ejercicio o si uno está de pie durante períodos prolongados. Recostarse o cambiar de postura contribuye a aliviar la sensación.
Dado que algunas de sus causas son enfermedades graves de los testículos, es importante consultar a un especialista en urología cuando se experimenta esta sensación. Un diagnóstico temprano es invaluable en situaciones de cáncer o torsión testicular, y para prevenir complicaciones relacionadas con enfermedades como la epididimitis. Asimismo, mejora la calidad de vida al reducir la incomodidad que produce la pesadez.
Otros síntomas a considerar de las enfermedades testiculares
Ahora bien, hay veces en que los síntomas anteriores se manifiestan de manera demasiado leve como para que se los considere preocupantes. En este tipo de situaciones, otros indicadores de que hay una enfermedad de los testículos en desarrollo pueden ser:
- Secreciones anormales. Cuando el pene deja escapar líquidos anormales es posible que se haya contraído una infección de transmisión sexual, como la gonorrea o la clamidia. Si, además, se experimenta sensibilidad en los testículos esto indica que la infección los afectó, causando epididimitis.
- Dolor abdominal y malestar general. La torsión testicular produce una compresión nerviosa que puede causar dolor en el abdomen. Por su parte, los casos avanzados de orquitis o epididimitis generan un estado de malestar general, con cuadros febriles y de escalofríos.
- Calor y enrojecimiento en el escroto. Las infecciones afectan al escroto, produciendo una sensación de calor y aumentando su sensibilidad. Esto hace, también, que la piel esté enrojecida. Tanto las infecciones de transmisión sexual como los casos de epididimitis y orquitis pueden presentar estos síntomas.
Causas de las enfermedades de los testículos
Las enfermedades de los testículos no aparecen sin un motivo. Si bien en algunos casos es difícil precisar sus causas exactas, de momento, es posible identificar ciertos aspectos que inciden en su desarrollo. Por ejemplo:
- Factores genéticos
- Infecciones
- Lesiones
- Relaciones sexuales riesgosas
Sigue leyendo para conocer, más en detalle, cómo cada uno de ellos afecta a tu salud.
Factores genéticos
Algunas de las enfermedades testiculares más comunes tienen un componente hereditario. Esto se debe a que determinadas condiciones genéticas alteran la anatomía y el funcionamiento de los testículos, predisponiéndolos a desarrollar ciertas condiciones.
La criptorquidia, por ejemplo, es una condición que se hereda ya que se produce a causa de malformaciones genéticas que afectan al desarrollo testicular durante la gestación. Tener un testículo no descendido se asocia, de manera general, con un mayor probabilidad de desarrollar cáncer de testículo y afecciones como la torsión testicular.
Otra condición genética, el Síndrome de Klinefelter, incide en el desarrollo sexual masculino. A largo plazo esto puede atrofiar los testículos, causando infertilidad y elevando el riesgo de sufrir cáncer testicular.
Finalmente, el cáncer testicular en sí tiene un componente hereditario. A pesar de que no se identificó un gen específico que determine esto, tener familiares cercanos que hayan tenido cáncer de testículo aumenta el riesgo de padecerlo. Algunas hipótesis relacionan este tipo de cáncer con mutaciones hereditarias que afectan la regulación celular.
Infecciones
Como ya hemos visto, las infecciones (sobre todo las de transmisión sexual) son una de las causas detrás de varias enfermedades de los testículos. Estas se extienden o ingresan a esta zona a través de distintos canales:
- Torrente sanguíneo. Suele utilizarse para la transmisión de infecciones virales, como las paperas, entre cuyos efectos se encuentra la orquitis.
- Infecciones sistémicas. Llegan, también, a los testículos por medio del torrente sanguíneo. Sin embargo, pueden ser bacterianas o virales y están generalizadas en todo el organismo.
- Tracto urinario o reproductivo. Las infecciones urinarias o causadas por una enfermedad de transmisión sexual viajan desde la uretra o la vejiga a los testículos. Por lo general, la epididimitis se desarrolla de esta forma.
- Contacto directo con heridas. Cuando se tienen lesiones en la piel del área genito-urinaria, pueden ingresar bacterias que produzcan infecciones locales. Estas, si no se las trata a tiempo, podrán propagarse a los testículos.
Lesiones o traumatismos
Los testículos no cuentan con huesos o músculos que los protejan, solo con una fina capa de líquido. Por eso, son extremadamente sensibles a lesiones y golpes. Los traumatismos, por ejemplo, pueden desembocar en casos de torsión testicular, especialmente, cuando se tiene una predisposición genética.
También, los traumatismos pueden causar hematomas escrotales. Es decir, hacer que se acumule sangre dentro del escroto, produciendo hinchazón, dolor y, en casos no tratados, dañando a los testículos.
Problemas circulatorios
Los problemas de circulación, manifiestos o hereditarios, son un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades de los testículos. La más común son las várices en el testículo. Cuando no se lo trata, un varicocele puede dar lugar a infartos testiculares, similares a los que tienen lugar en una torsión testicular.
Relaciones sexuales de riesgo
Tener sexo sin tomar las debidas precauciones es un factor de riesgo para la adquisición de infecciones de transmisión sexual. Algunas de ellas, como la gonorrea y la clamidia, se relacionan directamente con el desarrollo de epididimitis.
Es importante tener en cuenta que no siempre presentan síntomas, por lo que la prevención (y los controles regulares) es clave. Después de todo, ciertas infecciones de transmisión sexual pueden incidir directamente en los testículos cuando no se las trata.
Otras causas posibles
Más allá de los factores que mencionamos, hay otras cuestiones que inciden en el desarrollo de enfermedades de los testículos.
Los problemas prostáticos y la disminución de la circulación sanguínea y de la producción hormonal, por ejemplo, son factores relacionados con el envejecimiento que propician la aparición de enfermedades en los testículos.
Tener una próstata agrandada, puntualmente, hace que sea más probable contraer infecciones urinarias que se extiendan a los testículos. Como, además, los hombres mayores tienen una circulación linfática deficiente o sufren procesos inflamatorios crónicos, tienden a desarrollar hidrocele. Por su parte, una circulación debilitada ayuda a la formación de varicocele. Afecta, así, el funcionamiento de los testículos. La baja producción de testosterona también lleva a la atrofia testicular. Esta no solo está causada por la edad, sino que también puede deberse al consumo de esteroides anabólicos.
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Soy el Dr. Carlos Iván Basilio de Leo, especialista en Urología. Egresado de la Universidad La Salle y realicé la especialidad en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, el cual es considerado como uno de los mejores hospitales de Latinoamérica.